Entrevista a Don Manuel Casanueva, Presidente del Grupo Gtd - Revista Capital

Febrero 2016

A mediados de los 70, Juan Manuel Casanueva se aventuró en un emprendimiento: preparar boletines financieros para bancos y compañías, lo que era visto como una locura para muchos de sus conocidos. Pero Casanueva persistió. Del papel se trasladó al teléfono a la hora de informar a sus clientes. Cablear todo el centro de Santiago fue su primera aventura. Así nació el grupo Gtd, una compañía de telecomunicaciones que actualmente factura más de 300 millones de dólares anuales y está a la conquista de Perú y Colombia.

Hoy, el empresario asume los desafíos desde una nueva perspectiva. En un plano personal, cada 15 de enero le lleva una caja de chocolates a su neuróloga, una tradición que mantiene desde que ella le salvó la vida, según dice. Era una mañana de sábado de 2011 y se prestaba a viajar a Temuco. “Me levanté temprano y estaba listo, cuando me vinieron a buscar”, recuerda. “El chofer me vio, encontró que tenía algo extraño en mi cara y le avisó al tiro a mi esposa. Yo no sentía nada y creí que estaban haciendo alharaca”.

-¿Y qué pasó después?
Me llevaron a la Clínica Alemana y me operaron de urgencia. Después no recuerdo nada, hasta que me desperté y estaban todos mirándome.

Ese año, en el que se recuperó “de milagro”, como le dijeron los médicos, marcaría un antes y un después en su trayectoria. Tras meses de negociaciones, cesó un acuerdo de entendimiento para fusionar sus operaciones con Entel y quedarse con el 9,8% de la sociedad que tendría con las familias Hurtado, Matte y Fernández León. También fue el año en que definitivamente dejó de lado el día a día de su compañía.

“Tuve mucho ajetreo con el tema de Entel, que ya pasó a la historia… Al final no se dieron las circunstancias, y no me arrepiento. Creo que fue una buena decisión, nos está yendo muy bien y la empresa ha ido creciendo”, comenta. En 2014, Gtd concretó su internacionalización en el mercado colombiano, con la compra de Flywan, e inauguró la primera red de fibra óptica submarina que consolidó las comunicaciones entre Puerto Montt y Coyhaique. El año pasado anunció su arribo a Perú, de la mano de Wigo, en sociedad con el grupo Romero.

Luego de las negociaciones con Entel y su paso por la UTI, Casanueva finalmente entendió que debía bajar el ritmo. La pequeña oficina que empezó en 1975 como un servicio de información financiera para las mesas de dinero de los bancos y las compañías ubicadas en el centro de Santiago, se había transformado en una de las principales empresas de telecomunicaciones, con una envidiable posición en el mercado residencial –tras la compra de Manquehue net a la Familia Rabat–, y una fuerte presencia en las regiones del sur, luego de adquirir Telefónica del Sur al grupo Luksic, en 2010.

 

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